Yugos de seda La admiración Amor propio Hay quien dice que se ha de admirar a la persona que amas y comparte tu vida. De por sí, siempre he pensado en ello. Que sea un tipo educado, inteligente, atento, cariñoso, brillante… Si analizáis vuestras relaciones es posible que alguna de ellas se haya ido al traste precisamente por la falta de admiración o el poco valor que le damos a la pareja: “Fulanito era maravilloso, pero le fallaba esto o aquello” “Menganito era muy pasivo, pero qué persona más inteligente" En fin, que por h o por b, es muy probable que esas carencias tuvieran mucho que ver con la falta de admiración hacia la persona que hemos, en principio, elegido. Y si no se tratase de eso, y si realmente lo que admiramos en los demás es lo que ya tenemos en nosotros mismos, siendo quizás un ensalzamiento de nuestros propios egos. ¿Egos? ¿Y si de tanto admirar terminamos incidiendo tanto en el ego ajeno hasta menospreciar el de uno, empequeñeciéndonos de mano propia, de gratis, ...