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Mostrando las entradas etiquetadas como futuro

Los girasoles maduros

 Como madre y maestra, os diré que estoy cansada de leer y escuchar por todas partes sobre la añoranza de tiempos mejores en la educación y en la forma de vida. Y está muy bien rememorar lo bueno de épocas pasadas pero, señores todos, es 2021 y la cosa va cambiando. Todo avanza a un ritmo agigantado y la tecnología forma parte del día a día. Yo creo que un nuevo orden ha de abrirse. Que a pesar de la generación del trabajo fácil y el camino hecho, el ser humano siempre, desde sus inicios, se reinventa y regresa más fuerte, porque ante todo, quiero ver al hombre como un ser consciente, capaz de mirar hacia atrás, observar, medir y crecer. Nuestros niños no entienden de ser adultos ni de evaluar cómo les ha llegado la vida que tienen ahora. Ellos, llegado el momento, si nuestro trabajo ha sido bueno, echarán en falta la mano que les acompañó y será entonces, en los momentos complicados, cuando mirarán atrás y repetirán las acciones aprendidas y el ejemplo dado. Cuando era niña, mi ab...

Los futuros compuestos

 Aunque en otro artículo mencioné la sensación de gratitud originada desde la felicidad, hoy siento ganas de dar las gracias, y no porque esté en ese maravilloso estado de plenitud.  Como mujer llegando a la mitad de su vida, puedo empezar a echar la vista atrás con un poco de juicio. Esta mañana, desperté desperezándome como suelo hacer, extendiendo cada parte de mí como si pretendiera crecer y alcanzar el techo, las paredes, el cielo. Nuestra carne nos limita como humanos y nos da armas al espíritu, para sentir o padecer, a veces, a antojo. Sin duda, aunque se echen de menos los tiempos pasados, las tardes de siesta sin sueño, aburridos con una tiza en la acera del pueblo o el jaleo que siempre hay en tu barrio de ciudad, las patadas karatecas de tu hermana, las aventuras a lo Indiana Jones con "minimachetes rambitos", los moluscos de las rocas, el ruido de las agujas de punto de tu madre, la armónica de tu padre y los guisos de las abuelas, tras meditarlo varias veces, he ...

La partida que no jugamos

 Las ánimas que trae el viento inundan mi casa con el recuerdo de una historia robada. Trae las hojas de los árboles, que aspiraron el humo de nuestro desafortunado capricho, el rumor de las olas que expulsaron las basuras del mundo. Hubo un tiempo de reflexión en la mente de los que dirigen el mundo. Hubo un tiempo, aunque fuera solo un instante, en que cada uno de ellos eligió; Y no puedo evitar preguntarme, si pensaron en su descendencia o solo en ella como un linaje, y no una familia, y si pensaron en lo segundo, ¿queda algo de humanidad en estos humanoides?, ¿pensaron...? ¿Es por eso, que el hoy representa el todo y no el mañana, en las mentes de los que quieren "batutear" el mundo? ¿Es por eso que a ojos inocentes nos muestran cuánto importa el futuro, mientras continúa la pantomima? ¿Educamos para lo inmediato, o enseñamos a pensar? ¿Acaso es que no importa? Tuvo que haber un solo instante de reflexión, quizás justo antes de encontrarse entre la espada y la pared, de u...