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La partida que no jugamos

 Las ánimas que trae el viento inundan mi casa con el recuerdo de una historia robada.

Trae las hojas de los árboles, que aspiraron el humo de nuestro desafortunado capricho, el rumor de las olas que expulsaron las basuras del mundo.

Hubo un tiempo de reflexión en la mente de los que dirigen el mundo.
Hubo un tiempo, aunque fuera solo un instante, en que cada uno de ellos eligió; Y no puedo evitar preguntarme, si pensaron en su descendencia o solo en ella como un linaje, y no una familia, y si pensaron en lo segundo, ¿queda algo de humanidad en estos humanoides?, ¿pensaron...?

¿Es por eso, que el hoy representa el todo y no el mañana, en las mentes de los que quieren "batutear" el mundo? ¿Es por eso que a ojos inocentes nos muestran cuánto importa el futuro, mientras continúa la pantomima? ¿Educamos para lo inmediato, o enseñamos a pensar? ¿Acaso es que no importa?

Tuvo que haber un solo instante de reflexión, quizás justo antes de encontrarse entre la espada y la pared, de un camino irreversible, donde el egoísmo y la egolatría humana, ganaron la partida, del ajedrez de la vida.
Y así de oca en oca, siempre tira al que siempre le toca.


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