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Pasiones

PASIONES

TANGO


FUERZA


 

“La primera vez que te vi hice un pacto conmigo mismo: evitaré amarte hasta que no hayas aprendido a amarte a ti misma”

Alicia en el país de las maravillas.

Las palabras nos sugieren emociones y cuando esas palabras se convierten en acciones, y las emociones nos hacen vibrar, se traduce en pasión. Concentrada la mente, embriagada el alma…

El mayor de los gestos por amor, por egoísmo, por ilusión o por rabia, puesto con la máxima intención, lleno de fuerza y de coraje, se escribe con P de pasión.

Cuando hablo con adolescentes me refieren nombres de chicos y chicas. A medida que las edades avanzan, comienzan a referir cualquier tipo de cosa que les haga vibrar individualmente; deportes de aventura, artes de cualquier índole, viajes… Y es que la pasión por VIVIR es algo intrínseco. Cierto es que, rodearte de personas motivadoras, potencia aún más la actitud, pero la dosis que mayormente alimenta a la pasión es el amor por aquello que te ilusiona, que te reta, que te hace crecer y satisfacerte de ti mismo. De ahí que el amor, pueda resultar en ocasiones, egoísta. Podríamos hablar infinito sobre este asunto, pero yo me voy a quedar con esta afirmación de M. Gelabert: “Ir más allá de sí mismo encontrándose a sí mismo”, eso es amar.

Y es, además, algo tan personal, que no hay valoraciones al respecto, que las opiniones sobran y que lo único que vuelve a bastar es que solo te importe a ti.

Y de todo esto, volviendo a lo que el conejo blanco expresó a Alicia, ha de amarse uno primero antes de ser capaz de sentir pasión por seres sintientes… Porque si deja de interesarte el surf, no pasa nada, pero cuando amar conlleva pasión, pero también dolor, ya la cosa cambia.

“Pero si no te amas al menos un poco, si no creas una coraza de pura alegría alrededor de tu corazón, mis débiles dardos se harán letales y te destruirán”

Alicia en el país de las maravillas.

Por eso para vivir plenamente la pasión por la vida, las personas, los placeres mundanos, ha de amarse primero a uno mismo, aceptándose como ser errático y también maravilloso. Descubriéndose, para poder ser. Descubriéndose, para poder ver.

Escuchándose, para poder entender.

Amándose, para sentir pasión. Porque la vida sin ella, es ruidosa y aburrida.

Y tú, ¿por qué sientes verdadera pasión?

Tango,

fuerza y herida,

lujuria, poesía.

 

Tango,

viste de negro la luna,

besa de rojo mi sombra.

 

Tango a tiempo,

danza oscura.

Latiendo soberbio

un gemido,

un brote de vino,

un nervio arraigado.

 

Borda de clavel la seda,

sugiere tu perfume,

semental de mi noche.

 

Tango lento,

tango desesperado.

Seduciendo el beso

a tus tacones arduos.

 

Tango en verso,

Tango mío.

 

 

Poema de “Vestida de carne” por Maida GR

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